OBJETIVO: La formación interdisciplinaria en las ciencias sociales

 

La maestría plantea una forma de investigación que rompe las fronteras disciplinarias tradicionales y los monopolios del conocimiento, para entrar en una dinámica de construcción de nuevas comunidades de investigadores agrupados por problemáticas surgidas en el entorno cultural y derivadas de los nuevos ordenamientos mundiales y locales y de los actuales movimientos sociales. Se busca "abrir la ciencia social" (Wallerstein, 1995), a la construcción de un discurso interdisciplinario que dé cuenta de la multiculturalidad, la interculturalidad y la pluralidad de visiones del mundo, rompiendo con propuestas ideológicas imbricadas en lenguajes y sistemas teóricos que establecen individuos y grupos que son "otros" y que se encuentran en una relación de exclusión respecto de aquellos sujetos y colectivos que aparecen como legítimos en apoyo a la institucionalidad social.
Lo interdisciplinario se refiere, no solamente al establecimiento de canales de diálogo entre las disciplinas existentes conducentes a una forma de conocimiento que supera la separación artificial entre los ámbitos propios de la interacción social y las disciplinas que enfrentan separadamente los distintos elementos políticos, económicos, culturales, humanos, históricos, éticos y estéticos que conforman la vida social humana; hace relación también al multilingüismo que debe existir en las ciencias sociales y que permite, finalmente, trascender los limites ideológicos impuestos desde las significaciones conceptuales propias de la racionalidad instrumental. Es así como se habla de un discurso multidimensional que permita "captar lo que está tejido en conjunto" (Morin, 2001) y superar la abstracción presente en formas de investigación encerradas en sí mismas que impiden la contextualización y el pensamiento relacional.

Ahora, poner el acento de la ciencia social en lo complejo, lo particular y lo multidimensional, no reduce de ninguna manera la propuesta de validez de la ciencia social. Se asume que ésta debe aportar un ordenamiento del mundo, así sea transitorio e incierto. Es evidente que la ciencia al asumir un horizonte creativo, debe aprovechar todo aquello que despierte la originalidad, el disenso, la ruptura, en lugar de negar campos de conocimiento por considerarlos irrelevantes o poco científicos. Sin embargo, esto no implica que se abandone la exigencia de construir sistemas generales desde donde interpretar la experiencia social.


A partir de este enfoque inter, y aún transdisciplinario en la investigación social, se busca la construcción de un discurso crítico que englobe la relación entre cultura-política-sociedad y agencie nuevas interpretaciones sobre la transitoriedad del poder, la identidad y la irrealidad de las actitudes monolíticas y los fundamentalismos, presentando nuevas interpretaciones que, como plantea Foucault, darían cuenta de nuevos regímenes de verdad, de nuevas relaciones Saber-Poder. Igualmente, se busca la reconstrucción de procesos implicados en la construcción de nuevas identidades sociales y en la aparición de conflictos políticos de dominación y subordinación, a partir del abordaje de un conocimiento social fundamentado en un "universalismo pluralista" (Wallerstein, 1995) que aunque establece claramente los términos para la traducción y la discusión intelectual, admite la coexistencia de interpretaciones diversas implícitas en un mundo incierto y complejo.
Lo universal remite a una visión pluralista que articula, cada vez más, realidades del espectro social, proceso que permite establecer un diálogo con múltiples visiones del mundo que no siempre están comprendidas en las disciplinas tradicionalmente delimitadas, haciendo confluir en un espacio de dominio interdisciplinario, los saberes e interpretaciones antes alejados de las ciencias, como son el arte, la creatividad, lo popular, las tradiciones, la religión, los mitos, saberes que hacen parte estructural de las culturas del mundo.

En este panorama de investigación, la cultura se asume como un entramado de significaciones en donde convergen lo étnico, lo popular, lo político, el género, la clase, lo estético, entre otros; sin embargo, esta convergencia se percibe como campo de confrontación simbólica, de lucha por el control de significados y de negociación del poder social, mediado por procesos de exclusión, diferenciación y representación que producen y reproducen significados y relaciones sociales a nivel local, nacional, transnacional y global.

De este modo, la interpretación de las culturas particulares, implica una reinserción del tiempo y el espacio como "variables constitutivas de los análisis y no sólo como realidades físicas invariables dentro de las cuales existe el universo social" (Wallerstein, 1995), de tal manera que sólo aparece conocimiento válido sobre lo social, cuando se presentan múltiples perspectivas culturales que involucran posturas diferenciadas de minoría, provenientes de movimientos minoritarios que habitan tiempos y espacios particulares.

En este marco de comprensión las perspectivas, interdisciplinarias y transdisciplinarias se hacen pertinentes. De esta manera pensar el currículo en sus múltiples relaciones requiere un proceso por niveles en el que articulando disciplinas, saberes, contextos y praxis, sea posible preservar el sentido de memoria y tradición de la universidad con el carácter móvil de los desafíos locales que deje lugar a asumir las contradicciones y las incertidumbres de un proyecto como el de la maestría en investigación social interdisciplinaria.